La historia de Chelito y Federico, es una historia azarosa. De pura supervivencia. Fue la supervivencia lo que le llevó a él a abandonar su tierra en busca de “ El Dorado”; los nuevos arrozales que se estaban fraguando en Las Marismas del Guadalquivir. Allí, fue nuevamente el azar quien le puso en el camino a Chelito, una pollera que hacía venta ambulante con su padre en un carro.
¿Quién podía imaginar que solo unos años más tarde ambos se ganarían la vida como cómicos?