Un mayordomo introduce a un hombre llamado Garcín en un cuarto, que el público pronto identifica como el infierno. El camarero sale y vuelve con una mujer, Inés, y posteriormente con otra, Estelle. El camarero sale por última vez y la puerta es cerrada con llave.
Todos esperan ser torturados, pero no aparece verdugo alguno. En lugar de ello, descubren que están ahí para torturarse entre sí. Van repasando su vida y confesando progresivamente los actos que les han llevado al infierno: Garcín es un desertor que murió fusilado. Además de un cobarde, fue infiel y maltrató a su esposa. Inés es una empleada postal cuyo afán manipulador acabó causando tres muertes, incluida la suya propia. Estelle es una mujer de la alta sociedad que se casó por interés, luego fue infiel a su marido, y tras quedar embarazada en esa aventura extramatrimonial, acabó matando a su hija y provocando el suicidio de su amante, padre de la niña.